Método Feynman autodidacta
Desde que hace unos meses tomé la decisión de reciclar mi vida profesional, he leído infinidad de elogios al método Feynman. Como ingeniero de hardware he podido ser testigo de como el software va cogiendo cada vez más protagonismo en el sector.

Decidí que, tras mucho tiempo dejándolo de lado, era hora de retomar esa parte de mi profesión. Había que ponerse a estudiar. Lejos quedan los días de universidad en los que pasábamos horas delante de los libros rompiéndonos los sesos para comprender conceptos que parecían fuera de nuestro alcance. Recuerdo hablar con algún compañero y comentar eso de «si he sido capaz de explicarle esto a mi madre es que lo entiendo de verdad».
Richard Feynman fue un físico del siglo XX bastante notorio, participó en el proyecto Manhatan y ganó un premio nobel de física en los 60. En honor a él y a su forma de comprender el aprendizaje de conceptos muy complejos, existe el llamado «método Feynman». Básicamente consta de una serie de pasos a dar cuando queremos aprender algo.
Lo primero es titular el concepto o tema que necesitamos aprender. Lo segundo desarrollarlo con nuestras propias palabras y en términos sencillos, como si se lo estuviéramos explicando a alguien ajeno a dicho concepto. Releer nuestra propia explicación para localizar las lagunas que pueda tener y cubrirlas con la búsqueda de nueva información. Al final habremos conseguido forzar a nuestro cerebro a aprender comprendiendo en vez de memorizando.
Es una descripción muy resumida, como ya he dicho, hay un montonazo de información en la web sobre este tema, por lo que no me interesa desarrollarlo en detalle. Lo que me interesa es la esencia de esas ideas, que es lo que de verdad me está ayudando a superar mis barreras. Aprender para enseñar. No es estrictamente lo que dicta el método de Feynman, pero lo cierto es, que sin comprender de verdad algo no vas a ser capaz de enseñarlo. Voy a intentar ilustrarlo con un ejemplo.
Como he explicado, llevo ya unos meses poniéndome al día con el tema del software, concretamente con la programación web. Pues bien, hace poco un buen amigo, ingeniero de software, me propuso participar en un proyecto muy sencillo. Me pidió hacer la parte front-end de una aplicación para gestionar las reparaciones de un pequeño servicio técnico que posee un amigo suyo. Una ocasión perfecta para practicar React.js. Como mi amigo no conocía casi nada de React, acordamos tener reuniones semanales para presentarle lo que iba haciendo, de esa manera hacía las cosas pensando no solo en que funcionaran, sino que me iba asegurando de comprender lo que estaba haciendo si quería ser capaz de explicarselo más adelante.
Así es como, en mi modesta opinión, más partido se le saca a dicho método, ya que muchas veces se confunde estudiar con memorizar. Comprende lo que estás estudiando como si tuvieras que darle una clase a alguien, pero no solo eso, ya que puedes memorizar una clase sin mucho esfuerzo, prepara la explicación y prepárate para las dudas, como si tu mismo fueras el alumno. Como mi padre siempre me ha dicho: «El conocimiento no es una botella que hay que llenar, sino una hoguera que hay que alimentar».
